viernes, 4 de febrero de 2011

Antes del Aikido. Las Artes Guerreras

El Aikido que hoy en dia practicamos encuentra sus orígenes en el Aikijutsu (más precisamente en el Aiki no Inyo) y se dice, que fue fundado por el príncipe Taijun, 6º hijo del Emperador Seiwa (850-800 después de J.C.). Por medio de su hijo Tsunemoto, el arte fue transmitido de generación en generación en el seno de la familia Minamoto.
Cuando el arte fue transmitido a Shinra Saburo Yoshimitsu, hermano pequeño de Minamoto Yoshie, parece ser que los fundamentos técnicos del Aikido estaban ya establecidos.
El segundo hijo de Yoshimitsu, Yoshikiyo que vivía en Takeda (provincia de Kai en el centro del Japón) tomó el nombre de esta provincia y las técnicas que enseñaba fueron conocidas bajo este nombre.
Takeda Sokaku
En 1574, Takeda Kunitsugu, se trasladó a Aizu y las técnicas transmitidas a sus descendientes fueron dadas a conocer bajo el nombre de Aizu-Todome-Wasa.
Sin embargo, el arte era exclusivamente privilegio de los Samurai: Se practicaba de manera limitada, en el interior del clan y de la familia, hasta que el Japón emerge del período feudal a partir de la era Meiji (1868). 
En esta época, Takeda Sokaku Sensei, entonces jefe del clan, empieza a divulgar el arte a personas "de fuera" viajando mucho por todo el Japón para finalmente instalarse en Hokkaido. 
Su hijo, Takeda Tokimune Sensei, abrió un Dojo en Abashiri donde perpetuó y desarrolló el Aikijutsu como representante de la escuela Daito. Entre los alumnos mas notables de Takeda Sokaku Sensei, se encontraba Ueshiba Morihei, hombre de una sorprendente habilidad que desarrolló y dominó el arte que nos ha legado con el nombre de Aikido.
Ueshiba Morihei

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miércoles, 2 de febrero de 2011

El uso y manejo de las armas

Algunos dojos hacen casi exclusivamente entrenamientos con Jo (palo corto), Tanto (cuchillo), y Bokken (espada de madera); las tres armas principales de Aikido. Sin embargo, la meta del Aikido no es aprender a usar armas, sino por otras causas.
Pero con tantos estudiantes en un mismo sitio con espadas muy afiladas, debían desarrollarse ciertos modos de conducta por motivos de seguridad. Por ello cuando el practicante deja el dojo o se termina una técnica la necesidad de guardar las espadas dentro de las vainas es obvio. De hecho, una de las excusas más comunes para enzarzarse en una pelea era que uno le había pegado con su vaina al otro cuando pasó. Además algo muy importante es no jugar con las armas reales, y por educación tampoco con las de entrenamiento (las de madera).
Hay varias razones para el entrenamiento de las armas en Aikido:
Primero, los movimientos de Aikido se derivan de los movimientos de la espada y el jo. Hay así una razón histórica para el aprendizaje de los movimientos de las armas.
Segundo, el entrenamiento de las armas es útil para el aprendizaje del concepto de Maai (distancia) propia.
Tercero, muchas técnicas avanzadas de Aikido tienen la defensa contra arma. Para asegurar que tales técnicas se puede practicar con seguridad, es importante que los estudiantes sepan atacar adecuadamente con armas, y defender contra tales ataques.
Cuarto, hay a menudo importantes movimientos y técnicas de Aikido que se demuestran más claramente con armas que sin ellas.
Quinto, el entrenamiento de katas de armas es una forma fácil de comprender los principios generales del movimiento de Aikido.
Sexto, el entrenamiento de las armas puede agregar un elemento de intensidad a la práctica del Aikido, sobre todo en la práctica de defensas contra ataques de arma.
Séptimo, el entrenamiento con armas proporciona al Aikidoka la oportunidad de desarrollar un tipo de sensibilidad de los movimientos y acciones de otros.
Finalmente, el entrenamiento con armas es una vía excelente de aprender los principios que gobiernan las líneas de ataque y defensa. Toda técnica de Aikido empieza con apartarse el defensor de la línea de ataque creando una línea nueva para la aplicación de una técnica de Aikido. El Fundador siempre decía:
“Los que practican Aikido, si sostienen un sable, deben manejarlo según las técnicas del sable de Aikido, y si sostienen un bastón, según las técnicas del bastón Aiki. Un sable o un palo son una extensión del cuerpo, de forma que si no lo podéis manejar como algo vivo, no habréis aprendido el verdadero Aikido”.

Fuente: Aikido: Filosofía y Práctica

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martes, 1 de febrero de 2011

http://profile.ak.fbcdn.net/hprofile-ak-snc4/hs571.ash1/174677_191796540847897_1206054_n.jpgLos días 4, 5 y 6 de Marzo, se realizará una visita al dojo de Santa Fe, donde se también habrá una exhibición por parte de Sensei Palma, Director de la Organización Argentina de Aikido

informes y contactos

tel 011-15-5992-9824
    011-15-5746-8585

http://www.aikidoargentina.org/ 

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domingo, 30 de enero de 2011

Discurso en memoria de Saito Sensei, por Kazuo Chiba.

Traducido por Fernando Roman, Mexico Aikido
T.K. Chiba


El mundo del Aikido sufre otra enorme perdida con la muerte de Morihiro Saito Shihan, quie falleció el 13 de Mayo del 2002. El fue por mucho tiempo un seguidor y uno de los Mayores discípulos del fundador, Morihei Ueshiba, y sirvió como guardián del Santuario del Aikido en Iwama, prefectura de Ibaraki, Japón. Su distinguida influencia puede ser vista todavía directa o indirectamente en casi todas las partes del globo.

Su “Aikido Tradicional”, como a menudo él llamaba a su arte, incuestionablemente cargaba el peso de la transmisión directa de O-Sensei en su esencia así como en la perspectiva histórica de los hechos.

Yo he sido bastante afortunado de haber tenido oportunidades de aprender el arte de las enseñanzas de Saito Sensei, en el tiempo que fui UchiDeshi en el Dojo de Iwama al final de los 50s, así como en los tiempos que él fue invitado a enseñar en el Hombu Dojo, un domingo al mes, al principio de los 60s.
Aún puedo oír el sonido de sus pasos acercándose al Dojo desde su casa en Iwama, que no estaba a mas de 50 metros de distancia, muy temprano para la clase de la mañana. Con el sonido peculiar de las geta(zapatos de madera) haciendo eco a través de las maderas de pino congeladas, yo tenia que despertarme a mi mismo pensando “Aquí viene”. Tenía que estar listo no sólo para entrenar en el tatami, si no que estar seguro de que todo haya sido hecho de la manera exacta en que debía ser. Ninguna era cosa simple, ni la más pequeña debía ser olvidada o dejada descuidadamente, ni una sola vez.

Saito Sensei acostumbraba enseñar temprano por las mañanas y en las clases de la noche en Iwama, siempre que no estuviera en rotación en su turno de trabajo (el trabajaba para el sistema nacional de trenes).

O-Sensei también enseñaba ocasionalmente en las noches o venía a observar la clase. Se sentaba frente al Kamisa con ojos de águila, silencioso y sin moverse, mientras Saito Sensei dirigía la clase. O-Sensei a menudo enfatizaba la importancia del katai-keiko, que puede traducirse como “tieso” pero que en realidad significa esta rígido, vigoroso, lleno de fuerza, sin ahorrar nada de poder, sin jugar.



El entrenamiento y la atmósfera en Iwama no sólo éra diferente a lo que había experimentado en el Hombu Dojo, si no que además era bastante opuesta. Ya que el entrenamiento en el Hombu enfatizaba fuertemente en la fluidez del ki, naturalmente yo terminé por confundirme al principio.

Una gran cantidad de miembros del Dojo de Iwama consistían de granjeros locales, trabajadores duros que pasaban todo el día en el campo. Ellos tenían huesos gruesos y una gran fortaleza física, combinado con un peculiar carácter local conocido como “Mito kishitsu”, un tipo de virilidad y hombría cercana al heroísmo. Todo eso era opuesto a la cultura del Hombu Dojo en Tokio. Ya que en la capital del Japón, los miembros del Hombu Dojo eran trabajadores de cuello blanco, intelectuales, hombres de negocios, políticos y estudiantes universitarios.

Cada miembro que venía a visitar el Dojo de Iwama desde el Hombu Dojo, le parecía a los miembros de Iwama un pálido y débil citadino. Y los miembros de Iwama nos trataban a los del Hombu como tal, retándonos vigorosamente.

Era un asunto de supervivencia para los miembros del Hombu, incluyendo a un Uchideshi venido del Hombu como yo. Y Saito Sensei estaba en lo mas alto de esa montaña, la cual teníamos que escalar por todas nuestras posibilidades.

Naturalmente Iwama no era un lugar popular para los Uchideshis del Hombu, no sólo por los retos que encontraban, sino por la intensidad diaria de los deberes como Uchideshi. Eso incluía los trabajos de campo en la granja, cuidar del Dojo y el Santuario, y la parte más difícil, al final, cuidar de la pareja ya anciana que eran O-Sensei y su esposa. Esto era encontrado simplemente insoportable para muchos de los chicos de ciudad, que estaban acostumbrados al glamour y lujo de la vida de ciudad.

Ocasionalmente O-Sensei daba instrucciones fuera del Dojo entre los árboles, durante el día. El entrenamiento era usualmente el trabajo vigoroso del yokogi-uchi, sólo o en pareja. Tradicionalmente, este es el sistema de entrenamiento tradicional, muy bien conocido en la escuela Jigen de Kagoshima, al Sur del Japón, en donde los practicantes continuamente golpean atados de ramas frescas que están puestas horizontalmente en una base de madera. La primera vez que me vi envuelto en este entrenamiento, perdí el pellejo de mis manos y comencé a sangrar por 10 minutos.

Parecía que Saito Sensei estaba siempre consciente de la presencia de O-Sensei, esté o no físicamente en Iwama. Saito Sensei no mostraba diferencia en su enseñanza, pero siempre se quedaba atado a las bases del katai-keiko.

Yo recuerdo profundamente una demostración que él hizo junto a otros Shihanes mayores frente a O-Sensei, con motivo de la celebración del año nuevo en el Hombu Dojo.

El solo hizo desde katadori ikkyo hasta yonkyo, tan simple como lo hacía siempre en clases. El sabía bien el peligro de hacer algo mas enfrente de O- Sensei.



Yo estoy muy consciente de la gran contribución y servicio que Saito Sensei rindió al Aikido mundial. Personalmente, siento que no solo fue uno de los más grandes maestros de Aikido, si no que rindió un gran servicio a O-Sensei y su esposa en sus últimos años. Eso, obviamente venía por el profundo respeto y lealtad hacia su maestro.

Constantemente me pregunto a mí mismo si yo hubiera podido tener la misma fuerza de voluntad para comprometerme a semejante compromiso personal y con ese montón de trabajo, sobre el cual aún los miembros de la familia podrían haber dudado.

No era un trabajo fácil, todos los que conocieron el carácter personal de O-Sensei y su esposa lo sabían. Ellos tenia valores de vida diferentes a los japoneses de hoy en día. Yo sólo puedo suponer, cuando lo pienso nuevamente, de que Saito Sensei sintió algo mas allá que el respeto y la lealtad hacia su maestro. Solo puedo pensar que fue algo así como una estética con la que él se había comprometido, que guardó en su corazón y con la cual murió. Yo lo veo como la ejemplificación de la belleza clásica, de la encarnación de la esencia del guerrero.

Mientas las generaciones siguen pasando, esta historia particular de la vida de Saito Sensei tiende a ser olvidada o ignorada, detrás de la historia oficial del Aikido, interpretada por la autoridad oficial. Esta parte muy privada de la historia del Aikido, su virtud, junto con sus sacrificios familiares, merece ser reconocida con respeto y gratitud y le debe ser recordada a las generaciones por venir. Escribir una nota como esta, siento que es parte de mi responsabilidad, como uno quien fue testigo de esta parte de la historia con sus propios ojos.

Esta es la elegía que desearía rendir a Saito Sensei, en su honor. Yo rezo con mis más profundos votos por su eterno descanso en paz.

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