Hubo una vez un hombre,
llamémoslo Kuwada. Kuwada había comenzado su entrenamiento en las artes
marciales con el deseo de ser temido por todos los hombres.
Pero pronto descubrió que no existían
atajos en su camino desde principiante a maestro
Desanimado por el entrenamiento
incesante de kata, Kuwada le preguntó a su sensei,
"Cuando aprenderemos alguna otra
cosa? He estado aquí bastante tiempo y es kata, kata, kata todos los
días."Cuando su sensei no le respondió Kuwada fue donde el asistente del
maestro y le hizo la misma pregunta.
Este le respondió: "El
entrenamiento de kata es para pulir la mente. Es mejor rasurar tu mente que tu
cabeza. Entiendes?"Kuwada no entendió y en protesta dejó el dojo,
embarcándose en una notoria carrera como el mejor luchador callejero en Shuri.
Era duro, sin duda.
"Una pelea por noche", era
su dicho, siempre alardeaba "no le temo a ningún hombre viviente."
Una noche, Kuwada vio a un extraño
caminando calmadamente siguiendo una pared de rocas.
Kuwada se irritó al ver tal
compostura en otra persona. Corrió rápidamente al cruce de camino y esperó a
que pasara el hombre.Cuando lo hizo, Kuwada saltó y le tiró un golpe de
puño, pero el hombre esquivó el golpe y le tomó el brazo.
A medida que tiraba a Kuwada hacia
él, lo miraba fijamente a los ojos. Kuwada trató de zafarse, pero no
pudo.
Por primera vez en su vida Kuwada
sintió una sensación extraña, miedo a la derrota.
Cuando el hombre lo soltó, Kuwada corrió,
pero miró por sobre su hombro para ver al hombre caminando calmadamente
como si nada hubiese sucedido. Kuwada averiguó posteriormente que aquel hombre era un maestro de
kata, un artista marcial que nunca en su vida había peleado.
Aquel que se domina a sí mismo
es el más grandioso de los guerreros. Esta es la cosa más obvia para un maestro
en las artes marciales.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Donde falte la moralidad del arte marcial, no existe arte marcial.
jueves, 7 de octubre de 2010
La ola del iriminage
El Irimi-Nage: Los movimientos del
Irimi-Nage representan en su culminación el ciclo completo de una ola,
cuyo efecto corresponde a la armonía interna de su estructura. Esto es,
podemos comparar la calidad técnica de un practicante de acuerdo a su
experiencia y habilidad, con la forma interna de una ola que comienza
con un remolino para desplegar todo su poder en el momento de su
desborde final. El Irimi-Nage tiene tres características, como el resto
de las artes de Aikido. A saber:
1) Eficacia: Para que cumpla con su
propósito.
2) Contundencia: Para que se efectúe sólo una vez.
3)
Proporcionalidad: Para que se adecue a la intensidad, velocidad e
intención del Uke.
Ellas
se pondrán de manifiesto de acuerdo a las características de las
circunstancias en que se manifieste el arte como tal. Dada su
circularidad permanente, el Irimi-Nage es quizás una de las artes más
representativas del Aikido, pues coincide por completo con la propuesta
del Arte en general, ya que antepone los movimientos circulares y
disuasivos a través del desequilibrio, a los lineales y conflictivos
mediante el choque inevitable. La gran ola tsunami del Kanagawa como el
Irimi-Nage del Aikido, despliegan su potencial aprovechando la fuerza
que brindan las leyes de la Naturaleza; con la diferencia que la primera
describe un fenómeno cuyos efectos son impredecibles, porque la mayoría
de las veces las causas se originan en las recónditas entrañas de la
tierra, obedeciendo muchas veces a designios que escapan a nuestra
capacidad de investigación; mientras que la segunda es una experiencia
cuyo grado de control surge de la experiencia del practicante que la
ejecuta, y asimismo debido a su nivel de conciencia puede determinar la
eficacia, contundencia y proporcionalidad de sus efectos.
Fuente: www.aikidoriodelaplata.com.ar
miércoles, 6 de octubre de 2010
martes, 5 de octubre de 2010
Homenaje a nuestro gran maestro.
Hoy 5 de Octubre se conmemorará el 7º año del fallecimiento de Kenzo Miyazawa Shihan.
Lo recordaremos con una Practica Abierta en Av Fleming 2236, Martínez. (Aikido Palma Dojo)
Sus comienzos en el Aikido se inician en Japón hacia finales de 1959, luego de presenciar una demostración de Aikido de Sensei Hiroshi Tada. Por entonces el Aikido no era muy popular. Quedó tan impresionado por las técnicas de proyección que se inscribió en Sankei Dojo y practicó hasta el momento en que partió hacia la Argentina . En ese Dojo , cada día de la semana dictaba clases un profesor distinto. Así fue que sus técnicas tuvieron influencia de varios grandes maestros como de Hiroshi Tada, Sadateru Arikawa, Nobuyoshi Tamura, Koichi Tohei y Seigo Yamaguchi. También cunado el fundador del Aikido O´Sensei Morihei Ueshiba iba a Tokyo a dictar clases asistía a las mismas.
Se graduó de Licenciado en Ciencias Económicas, especializado en Comercio Exterior y con dominio del Inglés, Alemán y Español, llegó a la Argentina en 1964.
Aquí continuo estudiando Karate-Do Shotokan bajo la dirección del Maestro Itaya, quien lo graduó como 2do Dan.
El maestro Miyazawa comenzó con la enseñanza del Aikido en 1964 dictando clases en varios dojos hasta que abrió el suyo propio en el año 1981. Muchos de sus alumnos han difundido esta disciplina en nuestro país, Uruguay y Paraguay.
Dictó seminarios en varios países como Uruguay, Chile, Brasil, Pargauay, Holanda, Polonia, Inglaterra e Israel.
Alcanzó la graduación de Shihan 7mo Dan Aikikai y tuvo una destacada trayectoria en los más importantes organismos rectores del Aikido a nivel mundial:
Instructor en el Exterior de Aikkai Honbu Dojo.
Vicepresidente por Latinoamerica de la IAF .(International Aikido Federation)
Vicepresidente de la FALA (Federación Aikikai Latinoamericana de Aikido).
Presidente de la Federación Mercosur Aikido.
Presidente del Aikikai Argentina. Asociación Argentina de Aikido.
Víctima de una larga enfermedad dejó de existir, en Buenos Aires, a los 66 años, el Shihan Kenzo Miyazawa.. Su deceso se produjo el 5 de Octubre de 2003 a las 12:25 Hs (en su Dojo Central de Olivos). En su conmemoración, el 22 de Noviembre a las 17 Hs se realizó en la Asociación Budista, ubicada en la Calle Sarandí 951, de esta capital, la ceremonia de Shi Ju Ku Nichi (Ceremonia tradicional japonesa de los 49 días). Sus cenizas fueron esparcidas en las Costas de Pinamar, tal y como fuera su voluntad.
viernes, 1 de octubre de 2010
En el Aikido no existe el odio ni el enemigo
El
hombre cuyo espíritu es de conflicto y desafío posee un interior que se halla
sediento de sangre del enemigo. Aún sin que sus manos aferren la garganta del
adversario, o sin que sus piernas y puños lo estén golpeando, basta solo con la
idea para su cuerpo se llene de odio o de deseos de vencer; y entonces estos
pensamientos se apoderan de su mente.
En Oriente hay un viejo dicho que reza lo siguiente el peor enemigo que existe es la mente turbada.
La verdadera victoria no supone vencer al enemigo. La verdadera victoria es la que ofreciendo amor se cambia y modifica el corazón del enemigo. Todos los grandes maestros espirituales que han pisado esta tierra han enseñado lo importante que es aprender a amar al enemigo.
El ser que en otros estilos, o en otras mentes es llamado enemigo para el aikidoka se convierte en un maestro, en un igual, en tu imagen, es él quien te ayuda a refinar tus ideas y tus técnicas, él es el contrapeso necesario para agudizar tus sentidos.
Al no verlo como enemigo, ni como un ser al cual temes o desprecias ni deseas causarle daño, te liberas inmediatamente de todos tus odios, es allí cuando en ese preciso momento tu mente queda libre. Con una mente libre puedes captar todos sus movimientos, todos sus puntos débiles y todo aquello que esté o no dispuesto a revelarte.
En el Budo comprender al enemigo es un paso esencial, dado que al comprenderlo esto permite que el odio desaparezca y brote el verdadero poder, la técnica pura.
"En el Aikido no existe el enemigo como tal, solo se encuentra la persona que se halla equivocada o alterada. Una persona en estas condiciones se vuelve nerviosa y a veces violenta. Es deber del aikidoka ayudarlo a encontrar el verdadero camino, sin odio y sin malas intenciones mediante la vía del Aikido".
Fernando Cartofiel
En Oriente hay un viejo dicho que reza lo siguiente el peor enemigo que existe es la mente turbada.
La verdadera victoria no supone vencer al enemigo. La verdadera victoria es la que ofreciendo amor se cambia y modifica el corazón del enemigo. Todos los grandes maestros espirituales que han pisado esta tierra han enseñado lo importante que es aprender a amar al enemigo.
El ser que en otros estilos, o en otras mentes es llamado enemigo para el aikidoka se convierte en un maestro, en un igual, en tu imagen, es él quien te ayuda a refinar tus ideas y tus técnicas, él es el contrapeso necesario para agudizar tus sentidos.
Al no verlo como enemigo, ni como un ser al cual temes o desprecias ni deseas causarle daño, te liberas inmediatamente de todos tus odios, es allí cuando en ese preciso momento tu mente queda libre. Con una mente libre puedes captar todos sus movimientos, todos sus puntos débiles y todo aquello que esté o no dispuesto a revelarte.
En el Budo comprender al enemigo es un paso esencial, dado que al comprenderlo esto permite que el odio desaparezca y brote el verdadero poder, la técnica pura.
"En el Aikido no existe el enemigo como tal, solo se encuentra la persona que se halla equivocada o alterada. Una persona en estas condiciones se vuelve nerviosa y a veces violenta. Es deber del aikidoka ayudarlo a encontrar el verdadero camino, sin odio y sin malas intenciones mediante la vía del Aikido".
Fernando Cartofiel
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