sábado, 27 de noviembre de 2010

Aspectos importantes de la práctica

1. Espalda recta, cuerpo relajado y la mente en calma
La columna vertebral soporta el peso del cuerpo, por lo que debe mantenerse recta con naturalidad. La cabeza debe mantenerse erguida, el cuello relajado y la barbilla ligeramente metida hacia adentro, como si tuviésemos la cabeza levantada con una cuerda. No se debe curvar ni ladear la espalda para evitar tensiones musculares sobre el tronco que nos impedirían respirar con normalidad y mover los brazos libremente.. Procurándonos una visión más clara de cuanto nos rodea. ¡Espalda recta, piernas flexionadas, mirada al frente! Sin importar el tipo de movimiento que efectuemos.
El cuerpo debe de estar relajado para que las posturas sean naturales y todas las partes del cuerpo puedan moverse libremente. El Aikido nos enseña a relajar las diferentes partes de nuestro cuerpo. Un cuerpo relajado facilita la concentración en la respiración y en el movimiento, posibilitando unos movimientos fluidos y continuados. Evitar la falta de energía y flacidez.
Hay que estar tranquilo durante la practica, eliminar los pensamientos que distraigan nuestra atención y concentrarse en los detalles de la técnica. Una mente en calma nos ayuda a interiorizar nuestras acciones.
"El cuerpo va donde llega el espíritu".

2. Expansión y contracción, duro y suave (fuerte y vacío)
La expansión y la contracción son las manifestaciones externas de la acción del espíritu interno ( en este caso concreto, del Hara. Todos los movimientos que parten del Centro hacia el exterior, como la extensión o la elevación pertenecen a la expansión y todos los movimientos que van hacia el Centro, tales como la flexión o la caída pertenecen a la contracción.
Todos los movimientos finalizados ( técnicas) son fuertes, pero mientras se están ejecutando son vacíos.-Ej. cuando ejecutamos una técnica en ura ( Ikkio Ura), mientras estamos pivotando estamos vacíos pero al finalizar la ejecución estamos fuertes.- Cuando nos concentramos en la mano derecha, esta es fuerte y la izquierda vacía.-
Expansión y contracción, duro y suave se manifiestan en todas las técnicas, mezclándose y cambiando entre si armoniosamente, sin embargo cuando se trata de una proyección (nage) dureza y suavidad deben ejecutarse con gran velocidad.
Esta mezcla, debe volver a mezclarse una vez mas con otro agente no menos importante que es la respiración. Por lo general un movimiento de expansión va acompañado de una inspiración y un movimiento de contracción va unido a una espiración. ¡Armonizar movimiento y respiración!
 
3. Ser enérgico y concentrar el Ki en el Hara
Los movimientos deben ser enérgicos y estables, debemos trabajar con energía y hacer funcionar la vitalidad (Ki) a través de nuestro cuerpo para ejecutar las técnicas con elegancia y armonía de movimientos. Los gestos deben ser relajados pero llenos de vigor, como si la fuerza interior estuviese a punto de explotar en cualquier momento. Para que esto ocurra debemos concentrar el Ki en el Hara o lo que es lo mismo, debemos estar concentrados en hundir la vitalidad en el Hara para obtener una sensación de plenitud en esta parte del cuerpo. Hay que integrar el movimiento del uke y el nuestro en el centro (Hara) y desde aquí expulsarlo con convicción, para obtener un resultado optimo y satisfactorio para ambos.
Solo de esta manera obtendremos una postura fuerte y equilibrada, evitando el desequilibrio..

4. Coordinar los movimientos y mezclar lo interno y lo externo
Un solo movimiento mueve todo el cuerpo. El Aikido al ser un Arte interno y un entrenamiento físico dinámico pensado para el hombre ( sin imitaciones de animales como en otros estilos Budo) exige que todas las partes del cuerpo estén en perfecta armonía, unificando los movimientos de espalda, cadera, brazos y piernas. Cuando una técnica a finalizado, debemos estar perfectamente posicionados, manos y pies, espalda, cadera y ojos deben acabar de forma precisa, en el mismo momento Hay que centrarse en coordinar los movimientos.
.Pero, no basta con coordinar los movimientos solo en apariencia, se debe prestar especial atención al aspecto interno y dirigir los movimientos corporales durante la ejecución de una técnica para mezclar lo interno y lo externo en uno solo. El principiante debe preocuparse de imitar la técnica, pero una vez adquirido un cierto dominio de esta, hay que dirigir la atención hacia el interior y buscar el flujo de energía vital para conducir cualquier movimiento desde el interior hacia el exterior, facilitando la acción.
"Sin movimiento interior no hay acción exterior”. Mezclando lo interno y lo externo podremos alcanzar una coordinación perfecta y entenderemos mejor la unidad existente en la mayoría de técnicas de Aikido.

5. Calma y acción
Nuestro espíritu necesita calma para vencer correctamente. No podemos dejarnos arrastrar por iras ni miedos infundados que solo son fruto de nuestra imaginación y que nos impedirán ver y valorar la realidad en su justa medida. Hemos de aprender a entrenar sin intención, con calma y tranquilidad, sin prisas..
Entrenar con lentitud puede ayudarnos a tener una buena base, entender y corregir los movimientos con precisión, mejorar nuestro equilibrio y potenciar nuestra fuerza interior. Pero debemos mantenernos enérgicos y concentrándonos en todo momento desde el principio hasta el final.
Si conseguimos aplicar una técnica con eficacia a una velocidad lenta, en el momento que deseemos podremos acelerarla obteniendo unos resultados realmente devastadores y del todo satisfactorios. De esta manera, damos un mayor sentido a la practica y nuestro nivel técnico mejorará con total seguridad.
Calma y acción van unidos a lento y rápido, interno y externo.

6. Ser firme y correcto, ser constante
La función del entrenamiento en Aikido es sobre todo la de mejorar nuestra salud ( física y mental) y la de fomentar grandes valores en sus practicantes, tales como el respeto y el amor al prójimo.
El Aikidoka debe cultivarse para ser una persona firme y correcta en todos los aspectos de la vida. En el respeto al maestro y en el respeto por sus compañeros. Así mismo debe entrenarse duramente y ser constante en la práctica del Aikido para mejorar su salud. Lo más importante es la constancia, si no se persevera, no se llegara a dominar el Arte. Únicamente con una practica y continuada se podrá entender la sutileza y la profundidad de este maravilloso Budo y llegar a obtener auténticos beneficios para nosotros, tanto físicos como mentales y morales.

Fuente: Aikido para compartir.

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miércoles, 24 de noviembre de 2010

martes, 23 de noviembre de 2010

Geometría en el aikido

O` Sensei Morihei Ueshiba recurría en ocasiones a las imágenes del triángulo, el círculo y el cuadrado para ilustrar conceptos ligados a los movimientos y los momentos del Aikido. Partiendo del punto y de la línea, que aún no tienen superficie, estas son las figuras básicas de la geometría que, cuando se les agrega volumen, se convierten en los cuerpos de pirámide, esfera y cubo. Las imágenes de que nos habla el Maestro son el producto de su esfuerzo de síntesis por transmitirnos su pensamiento y exige de nosotros, al mismo tiempo, un empeño equivalente por develar su significado. Este no es un propósito puramente enciclopédico o intelectual sino la vía para orientar nuestra práctica hacia el mejoramiento de nuestra técnica, lo que a su vez nos llevará a redescubrir desde allí, con nuestro propio sello, las enseñanzas del Aikido.
Así el triángulo simboliza el impulso, el inicio del movimiento, la proyección energética. El círculo alude al movimiento, a la continuidad, al infinito. El cuadrado representa lo estático, lo sólido, lo estable, lo material.
La postura triangular propia del Kamae (guardia), nos proporciona al mismo tiempo que estabilidad, la posibilidad de movernos en todas direcciones, ya sea hacia delante, hacia atrás, cambiando de frente rotando la cadera sin desplazar los pies (Tenkai) o desplazándolos hacia delante o hacia atrás (Tenkan). El tetraedro o pirámide nos presta claves para el movimiento en cuatro y ocho direcciones.
El círculo es la figura distintiva del Aikido, ya sea óvalos, hondas o espirales, el círculo está siempre presente y, cuanto más perfecta su ejecución, tanto mejor la técnica. El movimiento circular carece de aristas, de interrupciones. La energía corre libremente por una senda despejada. Pero en ocasiones perseguimos el círculo solo a través de la circunferencia y nos olvidamos de sus otros dos componentes fundamentales: el radio y el centro. Sin la presencia de estos dos elementos la circunferencia se deshace. El radio es el camino de penetración para ocupar el centro. El radio es una recta hacia el centro y así debe ser la entrada (Irimi), directa, decidida. Y un centro firme en los desplazamientos del cuerpo (tai sabaki). El desequilibrio y la proyección surgen como consecuencia natural de este movimiento.
El cuadrado se forma en las retenciones, con su base bien apoyada en el piso, las líneas de fuerza de sus diagonales cortando al Uke y su peso bajando por sus aristas conforme la Ley de Gravedad.
Estas tres representaciones geométricas tienen muchas otras implicaciones: físicas, ideales y también esotéricas que exceden el ámbito de esta nota y, muchas de ellas y los conocimientos del autor de esta nota.

Publicado en la revista Cinturón Negro Nº 10

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domingo, 21 de noviembre de 2010

Practica de Ukemi en Ibaraki Shibu Dojo, Iwama Japon.


Practicando un poco los Ukemis (caidas) con Keke de Myanmar.

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sábado, 20 de noviembre de 2010

El fundador del aikido : El desapego material


El fundador del aikido : El desapego material
Por Kisshomaru Ueshiba
 (December 1978)

Traducido por roberto vidales ibarra (México Aikido)

El siguiente artículo fue preparado con la amable asistencia de Jason Wotherspoon, de Australia. También agradecemos al Doshu Kisshomaru Ueshiba por su amable permiso para publicar estos resúmenes de capítulos.





Hasta ahora este libro ha tocado una de las muchas facetas de la personalidad de O-Sensei, esto es, el lado devoto de su carácter. Había, sin embargo, muchos otros aspectos de su complicada naturaleza que sólo podrían ser descritos como infantiles. En este capítulo se revelará un lado más humano del fundador, sólo visto por su familia, sus amigos íntimos y sus discípulos más avanzados. El fundador era negligente en asuntos materiales hasta el punto en que su familia, y especialmente su esposa, Hatsu, tenían que pasar grandes sacrificios a lo largo de los años.

Hablando de este tema, hay una interesante anécdota narrada por el señor Gozo Shioda, director de la escuela Yoshinkan, quien con frecuencia acompañaba al fundador en los años que precedieron a la guerra. Un día, mientras mi padre y el señor Shioda viajaban en tren, un hombre que estaba parado junto al fundador de repente se levantó de un sobresalto en una postura rígida e inmóvil. El señor Shioda recuerda lo siguiente: “O-Sensei sonrió y se puso a reír. Pensé que seguramente se trataba de un viejo conocido. Pero cuando el tren arribó a la siguiente estación y el maestro dijo: ‘Bueno, ¡márchate!’ y el sujeto salió corriendo del tren, pregunté quién era. Me sorprendí cuando O-Sensei dijo: ‘era un carterista’. En todo caso, cuando el ladrón deslizó sigilosamente su mano dentro de la bolsa interior del maestro, éste, en un parpadeo, torció con fuerza la muñeca del sujeto y el cuerpo del ladrón se entumeció y se levantó inmóvil. Fue un tipo tonto al tratar de robar al ‘kamisama’ de las artes marciales, pero estuve muy impresionado de ver que O-Sensei, con toda calma, había dejado ir al carterista. Debido a que O-Sensei no llevaba dinero alguno, creo que no tenía la sensación de haber sido víctima en ese momento…”.
No sólo O-Sensei carecía del hábito de llevar mucho dinero, sino que, para viajar, caminaba pasando frente a los empleados de la estación de trenes con un aire digno, pero sin boleto de tren. Le confiaba todo su dinero y sus pertenencias a quien estuviera acompañándole en el momento. Hasta donde yo sé nunca fue detenido y la razón debió haber sido que los empleados de la estación eran de alguna manera intimidados por él.

Entre las idiosincrasias de O-Sensei estaba su insistencia en llegar al menos con una hora de anticipación al horario de partida de un viaje, aún cuando a veces cambiara de parecer luego de estar dos o tres minutos en el tren y regresara a casa. En ocasiones llegaba incluso a abandonar el tren sin pronunciar palabra alguna a su compañero de viaje, provocándole una gran confusión. Es difícil decir qué le ocasionaba este tipo de comportamiento. Probablemente era debido a que la intuición altamente desarrollada de O-Sensei había percibido que algo estaba mal en la condición de su cuerpo o que preveía algún evento desagradable para el viaje. Además, con frecuencia reaccionaba de manera negativa hacia su compañero de viaje y encontraba que la conversación era insoportable. Hubo un incidente cuando estaba conversando en forma agradable con un hombre en el tren pero, debido a una razón desconocida, la plática se tornó molesta para el fundador y éste se levantó de su asiento, dejando que el hombre me instruyera a mantener la conversación.

Fuente:
http://www.aikidojournal.com/article?articleID=236&

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miércoles, 17 de noviembre de 2010

El entrenamiento de la Mente en Aikido

Morihei Ueshiba creó mucho más que un sistema de técnicas para la autodefensa. Su intención era crear un arte marcial con una serie de ideales éticos-sociales. Ueshiba esperó que mediante el entrenamiento de Aikido, las personas se perfeccionaran espiritualmente así como físicamente.
Debe tenerse en cuenta que cualquier poder de transformación de Aikido no debe residir solo en la ejecución de técnicas físicas. Más bien, el Aikido proporciona un vehículo para la automejora y una transformación psico-física; el practicante de Aikido debe adoptar ciertas actitudes hacia el entrenamiento del Aikido y debe esforzarse en cultivar ciertas clases de disposiciones cognoscitivas.
Clásicamente, las artes que proporcionan un armazón de transformación para sus practicantes se basan en tradiciones religiosas y filosóficas tal como el Budismo y el Taoísmo (la influencia de shintoísmo en artes japoneses suele ser relativamente pequeño). En Japón, el Budismo Zen ejerció la influencia más fuerte en el desarrollo de artes transformativas. Aunque Morihei Ueshiba más que influenciado por el Taoísmo y el Zen estaba influenciado por la “religión nueva”, Omotokyo, la cual incorpora aspectos de Zen y filosofía taoísta. Además, se basa en una compleja estructura de Shinto, conceptos místicos y creencias.
Hasta ahora la incorporación del Zen y prácticas y filosofías taoístas en lo que concierne a la transformación psico-física por la práctica de Aikido, es diferente de la transformación psico-física por la práctica de artes como karate, kyudo, o la ceremonia del té. Todas estas artes tienen en común la meta de instalar en sus practicantes una espontaneidad de acción/respuesta, y receptividad a las cosas sólo cuando están (Shinnyo). Los medios para producir esta clase de disposiciones en los aprendices se basa en la repetición de movimientos y posiciones del arte. El hecho de que el entrenamiento del Aikido siempre sea cooperativo proporciona otra razón para producir una transformación personal. El entrenamiento cooperativo facilita el abandono de una idea de competidor. El entrenamiento cooperativo también hace que se mire por la seguridad y bienestar del compañero de cada uno. Esta actitud de preocupación por los otros se extiende a otras situaciones fuera de la práctica de Aikido. En otras palabras, el armazón cooperativo de la práctica del Aikido se traduce directamente en la misma conducta ética de preocupación por los demás en la vida diaria.

Fuente: Aikido. Filosofía y Práctica

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